16 junio, 2006

Economía micénica

La agricultura del cereal es la principal fuente de alimentación de los micénicos, sobre todo la del trigo y la cebada.

Como racionamiento de subsistencia también se entregarían higos. Esto supone un conocimiento bueno de las técnicas de roturación de la tierra, del arado por bueyes, la rotación de las hojas en que se divide el terreno etc. En Mesara, Creta, se calculan unas tierras labradas de 10000 fanegas (f. castellanas, medida de áridos equivalente a unos 55,5 litros aproximadamente según región y tipo de grano. Como medida de tierra, equivaldría a unos 6459,6 m2, también número variable según región). A sus trabajadoras se les entregaría al día 366 gr. de harina y 25 higos en Pilo.

Son importantes así mismo los grandes terrenos dedicados a los olivos, vides e higueras. En una tablilla de Cnoso se recogen grandes cantidades de vino, y otro asentamiento de mosto o /vino dulce/, pero no tenemos información sobre la viticultura micénica, probablemente por la época en que se produjo la destrucción de los palacios. Sin embargo, los olivos, aceitunas y el aceite están muy bien documentados por su gran importancia, no tanto en lo alimentario como por su uso en productos de exportación en forma de ungüentos y aceites aromáticos.

Junto a estos, también hay gran cantidad de especias, juncos, vegetales etc: trementina, juncia, cilantro, granza, azafrán, comino, sésamo, hinojo, apio, menta, poleo, berros, cártamo etc. que sirven para dar aroma al aceite durante la cocción (rosa, cipero o juncia de olor, líquen aromático, saúco) o lo hacen que espese para su uso como crema (cilantro). Para transportar estos productos se usaban unas jarras características, llamadas /de estribo/que se hacían en serie.

Otro de los asientos económicos más sobresalientes de los micénicos es la producción textil. Se observa en las tablillas una importante ganadería ovina, con carneros capados, práctica más usual cuando más que la carne se busca la lana. También estaba muy presente el lino.


Las fibras eran hiladas por hilanderas profesionales, y después se montaban en un telar vertical (tal vez de invención micénica para trabajar ambos lados de la tela) y su urdimbre pendía por pesas. En las tablillas se encuentran apuntados tanto el número de lana o lino que se entrega y la cantidad de prendas que se espera que se confeccionen con ella, con lo que podemos calcular cuánto pesaba cada prenda. Preferentemente se teñía la lana o lino antes de su hilado, y se tejían paños de color uniforme (normalmente rojo) o blanco con ribetes, puntillas o adornos cosidos a mano más tarde. También se encuentra recogida la existencia de primorosos tapices, calificados como /regios/ en las tablillas, que es más probable que fueran destinados a la exportación, como intercambio por materias primas etc.

Los micénicos también usaron pieles de corzo, cerdo y morueco ( carnero padre o que ha servido para la reproducción) para diversos productos. Se curtía como cuero, se teñía de rojo (con alumbre (sulfato doble de alúmina y potasa, sal blanca y astringente que se encuentra en varias rocas y tierras de las que se extrae por disolución y cristalización. Se emplea para aclarar aguas turbias, sustancia intermedia para fijar el tinte en tintorería y de cáustico en medicina tras su calcinamiento), que era importado y servía como decoración de armas, piezas para la caballería (sillas, riendas etc.), en la preparación de carros etc.
Parece que los micénicos usaron cinco metales: oro, plata, plomo, cobre y estaño, los dos últimos siempre como aleación. De hecho no se encuentran en las tablillas por separado. La plata aparece muy poco y sólo como decoración en las ruedas de un carro ceremonial, y en algunas tazas. El oro posee su propio ideograma y un nombre de procedencia semítica, con lo que se puede deducir que la entrada del oro en micénica podría haber sido debida a estos semitas. El cobre venía de Chipre (nombre de la misma isla). Se reconocen en las tablillas la forja del bronce, su orden en lingotes o segmentos de él.


A veces se ha pensado en un bloqueo comercial de este producto por las pocas cantidades que aparecen, pero puede ser el reparto entre varios broncistas. Con él no sólo se producirían armas, herramientas y aperos, sino también vasijas de bronce.

Los productos de lujo los fabricaban artesanos dependientes directamente del palacio que serían objeto de exportación: productos de marfil importado, vasos de piedra, trípodes de oro etc.

2 comentarios:

Cecilia Nieto dijo...

Hola, me agradó tu texto pero hace falta que escribas tus fuentes.

ciberolive dijo...

Hola Cecilia, gracias por pasarte y por comentar. Buscaré el original cuando pueda y si la tengo pondré la bibliografía completa, pero para este post seguro que usé "Los griegos micénicos" de Martín S. Ruipérez y Jose Luis Melena, Biblioteca Historia 16, Madrid, 1990 y "El mundo micénico" de J. Chadwick, además de otros libros que no tengo aquí y no te puedo referir ahora y apuntes de clase con el profesor Melena. Todos los puedes conseguir en la Biblioteca de la Universidad Pública de Vitoria. Cualquier cosa que necesites, me lo comentas por aquí o me mandas un correo.
Un saludo.

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